Comunidad Terapeútica Las Flotas

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Modelo Terapeútico

Las claves de nuestro trabajo se recogen, por un lado, en una actitud abierta a la innovación, la flexibilidad y la variabilidad en cuanto a las distintas herramientas que se van implantando y/o retomando; y, por otro, en la metodología propia de una Comunidad Terapéutica, el Seguimiento Individualizado y un Enfoque Multidisciplinar del tratamiento.

Metodología de la Comunidad Terapéutica
El espacio comunitario enmarca el proceso terapéutico y educativo individualizado potenciando, simultáneamente, el aprendizaje social y el desarrollo de habilidades personales. La interacción positiva y dinámica del grupo, de un entorno libre de drogas y un seguimiento profesional intensivo y coordinado del caso, favorece el proceso de cambio deseado.

La Comunidad Terapéutica “Las Flotas” es un espacio protegido que va a hacer posible la cobertura de una serie de aspectos, difícilmente abordables de forma ambulatoria, en el propio medio social en el que se desenvuelve el drogodependiente.

Nuestro recurso sirve para rehabilitarse, no solo de la drogodependencia, sino también de muchas de sus consecuencias físicas, mentales y sociales que sufre el drogodependiente de largo recorrido.

Hay que destacar que, a diferencia de lo que mucha gente cree, una comunidad terapéutica no es un lugar de marginación, sino un espacio controlado donde el individuo se enfrenta a su propia realidad personal y social.

Dentro del contexto de la comunidad terapéutica, encontramos términos como los siguientes, que son la base de la rehabilitación:

  • El “como si”, que significa que lo que se desarrolla en una comunidad terapéutica es un intenso entrenamiento y aprendizaje de nuevas formas de pensar, sentir, y actuar, que, una vez fuera, se van a proyectar en el exterior una vez acabado el tratamiento.

  • El “aquí y ahora”, que significa que lo que ocurre en ese momento es y debe ser lo importante para el residente. Lo que piensa y siente ahora, fruto de la convivencia con los compañeros y la relación concreta con el equipo terapéutico, es el material sobre el cual se interviene terapéutica y educativamente.

También son destacables, dentro del modelo de comunidad terapéutica, otros conceptos de trabajo como:

Participación: las personas son autores activos de su propio proceso de cambio.
Compromiso y responsabilidad.
Uso de normas y valores: reglas, normas sociales y reglamentos tienen como fin proteger la integridad física, emocional y psicológica de la comunidad.
Régimen de trabajo y de rutina diaria: las actividades de la comunidad se realizan a través de un claro y definido sistema de rutinas y trabajos, como una forma de romper la forma desordenada de vida de las personas dependientes. La consigna es volver a la rutina de la “normalidad”, con tiempos definidos de actividad, terapia y descanso. Toda actividad es comunitaria y compartida.
Comunicación abierta: se fomenta una comunicación abierta, cara a cara y en espacios comunitarios. Sin menoscabo del principio de confidencialidad, siempre garantizado.

Seguimiento individualizado

El seguimiento en cada caso sigue un enfoque integral que facilita el abordaje de todas las problemáticas de la persona consumidora de drogas, adaptándose a las necesidades y características de cada paciente, a la vez que desarrolla un vínculo terapéutico basado en la confianza, esencial para la evolución positiva del usuario.

Enfoque interdisciplinar

La interdisciplinariedad implica la puesta en común de conocimientos y competencias de enfoques científicos diferentes (sanitario, educativo, social, etc.) pero, a su vez, complementarios, combinados para la obtención de un mismo objetivo: el tratamiento y acompañamiento de las personas consumidoras de drogas en su proceso personal de cambio.

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