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SEGUNDO CUENTO MÁS VOTADO DEL DÍA DEL PADRE.

Compartimos ahora, el segundo cuento más votado, de los que se realizaron con motivo de la festividad del DÍA DEL PADRE.
NUNCA ES TARDE.Por L.F.R.G.

               Toda esta historia que os voy a contar, surgió en una aldea, no muy lejos de aquí.
 Era una mañana de invierno, muy fría, helada diría yo, había un muchacho al que llamaban Teo.Él tenía una novia desde muy niño, que se llamaba Lillián.
 Ella estaba embarazada del pequeño Teodoro, que así es como habían decidido llamarle.
  Le quedaba muy poco para dar a lúz, ya que estaba embarazada de más de 8 meses y la matrona de la aldea les aconsejó que mantuviera reposo.
 Teo y Lillián no vivían juntos, cada uno vivía con sus respectivos padres, ya que estaban esperando a que le acabaran una pequeña cabaña a las afueras.
 
 Teo era muy joven e inmaduro, le gustaba mucho ir de aquí para allá con sus amigos.
 
 El padre de Teo se enfadaba mucho con él, ya que él no paraba de salir con sus amigos y no hacía caso de lo que su padre le decía, pasaba completamente.

  Esa mañana Teo se fué con sus amigos a una pequeña aldea cerca de la suya dejando a Lillián  con los padres de ella.
Su padre le dijo que estuviera a la hora de comer, que era el día de San José e iban a comer las dos familias juntas, pero como siempre, Teo no apareció.Tanto los padres de Lillián como los suyos, se enfadaron muchísimo, tanto se enfadaron, que los padres de Lillián se fueron a casa y se la llevaron.

  Lillián, del grán disgusto que tenía, se puso de parto, y tuvieron que ir a la casa de la matrona para ver a su bebé.

  El padre de Teo, estando en su casa, rompió a llorar, viendo que su hijo se estaba echando a perder, ya que ni pensaba en el mal que estaba haciendo, tanto a ellos como a su novia y sobretodo a su bebé.

  Teo llegó a su casa al poco tiempo y se encontró a su padre en un pequeño sillón de mimbre que tenían en la entrada, llorando.Su madre le dijo de todo, y su padre no quería ni mirarlo a la cara, ya que estaba harto de la vida que les estaba dando, que tanto sacrificio y amor le habían dado, no le había servido de nada.

   La madre le dijo que Lillián se había puesto de parto y se fueron los dos a ver como estaba, quedandose su padre allí, destrozado y desolado.
 
    Llegaron  a la casa de la matrona y Lillián ya había dado a lúz, tenía en brazos a  su bebé.
 Teo muy asustado lo cogió en brazos, no quería ni mirarlo, pero el bebé se puso  a llorar, él le cogió la mano y el bebé lo miró a los ojos y rió, ahí fué cuando a Teo le cambió la vida.

   Surgió en él una sensación  que sólo sabe explicar quien es padre, una sensación que no se puede expresar con palabras.
  Ahí, Teo se dió cuenta de lo mucho que su padre había hecho por él, el amor y los valores que le había inculcado y lo mal que se había comportado con él.

 Entonces, apareció el padre de Teo por la puerta, fué corriendo y le abrazó.
 Le dijo unas palabras que hacía muchísimo tiempo que no le decía,que deberíamos, tanto él como nosotros, decir a nuestros padres todos los días.
                                         TE QUIERO PAPÁ.


                                                                                       fin.

SEGUNDO CUENTO MÁS VOTADO DEL DÍA DEL PADRE.

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